sábado, 18 de marzo de 2017

TERTULIAS

Los cafés madrileños de aquella época eran toda una institución dentro de la marcha general del país, y un gobernante tenía mucho cuidado, antes de firmar una disposición trascendente, en tantear el estado de opinión, preguntando a sus consejeros habituales : " ¿ Qué se dice por los cafés?". 

Era importante, sobre todo, lo que se discutía en el café Lepanto, de la plaza de Santo Domingo, donde habitualmente se reunían los republicanos de orientación federal, que, naturalmente, no se habían resignado a la brevedad de su República del setenta y tres, y eran importantes los comentarios del café Nuevo, de la calle de Alcalá, donde las tertulias republicanas y monárquicas solían acabar sus discusiones en duelos en las tapias del Retiro.

(Imagen Antiguo Madrid)


Un centro clave de aquellas reuniones eran el popularísimo Fornos , que entre otras tertulias albergaba una llamada la Farmacia, a causa de que el grupo era de lo más variado, es decir, que en aquel sector, había de todo como en botica.
En Fornos se reunían por entonces figuras tan destacadas como Lagartijo, Llinares Rivas, el duque de Tamames, Frascuelo, Spottorno, Gayarre y cien más de todas las actividades públicas. 

En el castizo café de la Iberia, había varias tertulias más, una de ellas presidida por el propio Sagasta, otra prestigiada por la presencia de Salustiano Olózaga. Se encontraba en la madrileña carrera de San Jerónimo número 29 en frente del Teatro Reina Victoria desde el primer tercio del siglo XIX. 

En el café Ayala se reunieron en una comida personajes como Galdós, Castelar, Cánovas, Madariaga y Echegaray. 

En las mesas del Lyon d ' Or estuvo Don Santiago Ramón y Cajal , que alternaba sus inquietudes científicas con las literarias.

Imposible pasar por alto el nombre del más célebre de los establecimientos comerciales de la época de Alfonso XII: "Lhardy". Este café restaurante fue fundado en el número 6 de la carrera de San Jerónimo exactamente el año 1839. Comer en Lhardy era un acontecimiento, porque, además daba ocasión a mostrar al invitado los conocimientos de la lengua francesa y el aire de mundología, de estar en Europa.


(Grabado de época)

El café Suizo se inauguró el 3 de junio de 1845 por dos suizos llamados: Pedro Fanconi y Francisco Matossi. El típico bollo de la pastelería madrileña denominado suizo se elaboraba en este café. Bollo que posteriormente tomo el nombre del local y que se vende hoy en día en las pastelerías.



Para saber más:

Historia de Madrid de Federico Bravo Morata



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